Eres la doncella de mis recuerdos más latentes; perdóname amor... perdóname por no ser lo que quisiste que fuere, y discúlpame si nuestra relación se ha basado en lamentos y contradicciones, soy un ser autodestructivo por naturaleza.
Ayer te llamé, no recuerdo si estaba dormido o despierto, te llamé y el teléfono repicó veinticuatro veces, cada sonido monótono le atribuyó a mi cuerpo la esperanza que te faltó por darme. Creí que estabas quizá, detrás de la puerta, llorando por mi ausencia y que a lo mejor... esa rabia y desasosiego te impidió erguirte de tu posición lánguida para dirigirte al timbre y descolgar el puto aparato... Ese pedazo plástico acalló mi mente; decidí después de eso que preferiría morir en vida a arrastrarme sobre tu recuerdo, y así lo hice.
He muerto.
lunes, agosto 23
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario