Sigo siendo yo detrás del un circo repleto de ánimas sedientas de amor, un circo con máscaras blancas que impide ver las lágrimas incoloras rozando la piel, un escenario lleno de luces de sabores y olores de colores.
Estaba sentada sobre mis pensamientos; sigo siendo yo, dormida en una nube espesa de lluvia, cerrando los ojos a destiempo y congelándome sin razón.
-Por qué tienes esos ojos así de rojos?- me preguntó un pequeño duendesito que alimentaba mi moral inquieta, mi cabeza roznaba de razones incongruentes que dañaban con remordimientos mi encuentro ensordecedor con ella.
No tengo más remedio que acallarme por hoy.
Luego te veré, Luminosa.
martes, abril 27
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario